Historia de un voluntario anónimo...

...Todo comenzó un día cualquiera en que me acerque a ver unos chicos que con una sonrisa de oreja a oreja invitaban a todo aquel que quisiera ayudar e integrarse a esta institución (en mi caso desde hace un tiempo que buscaba información pero no la hallaba). Estos muchachos me invitaron a vivir el mundo de la construcciones y claro, no dude en participar.

Fuimos a Curanilahue...

Era raro porque todos eran bastante menores que yo pero no importaba, el motivo del viaje era mucho más importante...

Llegamos al colegio donde pasaríamos la noche y ahí nos reciben dos personas a quienes los llamaban "Jefes de Escuela". Ellos muy entusiastas, nos presentan a otros jóvenes quienes se harán cargo de nosotros y nos dirigirán en la construcción.

Todo es alegría y mucho entusiasmo, muchos se conocen y también muchos somos los que estamos por primera vez.

Estábamos cenando cuando nos llaman a descargar el camión que trae las mediaguas y llovía sin parar, cuando nos dicen: "a trabajar muchachos, a trabajar"... Uff, pero bueno, a eso vinimos...

...En fin, todo es entretenido...

Nace un nuevo día, nos levantamos temprano (para variar esta lloviendo), tomamos desayuno y nos hacen una actividad que le llaman "envió". Me reí mucho con las dinámicas como "ameba" jajaja, la idea era inyectarnos de ganas antes de irnos a construir...

La noche anterior nos dividieron en equipos que llaman "comunidad"; somos 7 y nos vamos al lugar...

Esto es increíble, nos reciben en el lugar donde tenemos que construir, pero no es todo, también tenemos que derrumbar una choza o leñera (la verdad no apela a ningún nombre), eran como cuatro palos parados tapados con tablas podridas, casi cayendo -es irritable e increíble que alguien sobreviva en esas condiciones-, ¿ésta es realmente la pobreza?... Nunca imagine encontrarme con este tipo de cosas... ¡es nuestra realidad! y... ¡¿que estaba haciendo en casa para remediarlo?!... Fueron unas de las tantas cosas que pasaron por mi mente.

Comenzamos a derrumbar esa cosa, para luego iniciar la construcción de nuestra mediagua...

Mientras la colocábamos en pie, recordaba mi infancia... cuando tenía más menos 5 años y también viví en una mediagua... dos piezas, 2 hermanos y mis padres... Éramos felices -a mis ojos- pero no dimensionaba a esa edad lo mal que lo pasaban mis viejos, gracias al hacinamiento.

Fue un sentimiento indescriptible cuando terminamos la construcción, paso toda mi infancia por mis ojos, éste es el motivo que me da fuerzas para seguir en este gran proyecto que es "el techo".

¡¡¡No mas campamentos en nuestro país!!!

Yo tuve la suerte de tener unos viejos aperrados que nos sacaron adelante dándonos educación y las herramientas necesarias...

Es mi responsabilidad devolver esa mano.



Un voluntario anónimo...

1 comentarios:

  Carola

jueves, diciembre 14, 2006 1:19:00 a.m.

KERO PARTICIPAR.. HACE MUXO TPO K BUSCO LA INFORMACION Y LLEGUE POR CASUALIDAD AKA.. POR ALGO SON LAS COSAS
MI MAIL ES: carneira@udec.cl
carolita_violeta@hotmail.com